July 23, 2013
anactualtrainspotter:

A forgotten profession: In the days before alarm clocks were widely affordable, people like Mary Smith of Brenton Street were employed to rouse sleeping people in the early hours of the morning. They were commonly known as ‘knocker-ups’ or ‘knocker-uppers’. Mrs. Smith was paid sixpence a week to shoot dried peas at market workers’ windows in Limehouse Fields, London.Photograph from Philip Davies’ Lost London: 1870-1945.

anactualtrainspotter:

A forgotten profession: In the days before alarm clocks were widely affordable, people like Mary Smith of Brenton Street were employed to rouse sleeping people in the early hours of the morning. They were commonly known as ‘knocker-ups’ or ‘knocker-uppers’. Mrs. Smith was paid sixpence a week to shoot dried peas at market workers’ windows in Limehouse Fields, London.
Photograph from Philip Davies’ Lost London: 1870-1945.

(via mustards)

July 23, 2013

MIniature Wood Houses (by Daniel Barreto)

Via

(Source: from89, via mustards)

June 28, 2013

(Source: keep-it-down-and-just-live)

June 28, 2013
archiveofaffinities:

Harwood K. Smith & Partners, Reunion Arena, Dallas, Texas, 1981

archiveofaffinities:

Harwood K. Smith & Partners, Reunion Arena, Dallas, Texas, 1981

June 25, 2013

printed-ink:

Remy Charlip, from It Looks Like Snow

(via mustards)

June 25, 2013

Two Sailors celebrating the end of World War II

Two Sailors celebrating the end of World War II

(Source: , via mustards)

June 25, 2013
footballarchive:

A Alegria do Povo, Garrincha.
Source: Mundo Deportivo

footballarchive:

A Alegria do Povo, Garrincha.

Source: Mundo Deportivo

(via manuelcristobal)

June 13, 2013
Jamás tan de acuerdo, solo agregaría la salvedad de que a veces se gana seguro pero el espectaculo que se ofrece es de un goce estético no equiparable a la tensión de los nervios, pero que ciertamente se disfruta
hoyitopatada:

(CB) Desde hace tiempo me he estado haciendo una pregunta, aunque nunca llegué a hacérmela realmente. Estaba en mi cuerpo como una sensación, en el esternón como un frío cada vez que me sentaba frente a la tele o me paraba detrás de un arco a ver un partido. No lo había transformado todavía en palabras hasta el viernes, pasaditas las diez de la noche.
Chile le había ganado a Paraguay. Una victoria angustiada en el final, pero justa al fin y al cabo, que incluso mereció mucha más holgura y tranquilidad. El trámite del partido, de hecho, fue bastante aburrido hasta el tramo más final, cuando el gol de Santa Cruz le puso ese nervio y sudor de manos que cualquier espectáculo necesita. Pero nunca hubo ningún peligro, nada que torciera ese destino que con el tiro en el palo de Vidal a los dos minutos ya se había escrito: Chile dominaría, Chile ganaría.
Hay muchos, la mayoría, que aman esas certezas. Los desarrollos infalibles, la tranquilidad. Incluso en el fútbol. El placer de lo seguro, la garantía de lo invariable. El calor que les da abrir un cajón y saber que las llaves estarán siempre ahí. Prender la tele y que Chile gane, de principio a fin.
Cuando terminó el partido, el mejor momento para mí fue ese: gol de Santa Cruz y el caos; gol de Paraguay y qué mierda pasa ahora. Y ahí mi pregunta, hasta ese minuto todavía una sensación pectoral, se textualizó: ¿qué es lo que espero, sentado en mi sillón, parado sobre una tabla, cuando está a punto de empezar un partido de fútbol? ¿Qué quiero que pase? 

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Jamás tan de acuerdo, solo agregaría la salvedad de que a veces se gana seguro pero el espectaculo que se ofrece es de un goce estético no equiparable a la tensión de los nervios, pero que ciertamente se disfruta

hoyitopatada:

(CB) Desde hace tiempo me he estado haciendo una pregunta, aunque nunca llegué a hacérmela realmente. Estaba en mi cuerpo como una sensación, en el esternón como un frío cada vez que me sentaba frente a la tele o me paraba detrás de un arco a ver un partido. No lo había transformado todavía en palabras hasta el viernes, pasaditas las diez de la noche.

Chile le había ganado a Paraguay. Una victoria angustiada en el final, pero justa al fin y al cabo, que incluso mereció mucha más holgura y tranquilidad. El trámite del partido, de hecho, fue bastante aburrido hasta el tramo más final, cuando el gol de Santa Cruz le puso ese nervio y sudor de manos que cualquier espectáculo necesita. Pero nunca hubo ningún peligro, nada que torciera ese destino que con el tiro en el palo de Vidal a los dos minutos ya se había escrito: Chile dominaría, Chile ganaría.

Hay muchos, la mayoría, que aman esas certezas. Los desarrollos infalibles, la tranquilidad. Incluso en el fútbol. El placer de lo seguro, la garantía de lo invariable. El calor que les da abrir un cajón y saber que las llaves estarán siempre ahí. Prender la tele y que Chile gane, de principio a fin.

Cuando terminó el partido, el mejor momento para mí fue ese: gol de Santa Cruz y el caos; gol de Paraguay y qué mierda pasa ahora. Y ahí mi pregunta, hasta ese minuto todavía una sensación pectoral, se textualizó: ¿qué es lo que espero, sentado en mi sillón, parado sobre una tabla, cuando está a punto de empezar un partido de fútbol? ¿Qué quiero que pase? 

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June 13, 2013

(Source: fuckjerry)

June 4, 2013
ridesabike:

Paul Newman side-rides a bike.

ridesabike:

Paul Newman side-rides a bike.

(Source: ridesabike)

May 29, 2013

(Source: fuckjerry)

May 29, 2013

(Source: afterthesmoke)

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